Comparto mi experiencia para que otros propietarios puedan tomar decisiones informadas.
Contraté a un agente inmobiliario que recién se iniciaba en el rubro, quien me sugirió cambiar mi propiedad desde arriendos de corta estadía a arriendo tradicional. Durante el proceso no quedaron claramente establecidos aspectos relevantes del uso de la propiedad, lo que posteriormente generó conflictos con la arrendataria y terminó anticipadamente con la entrega del inmueble.
A pesar de que el contrato no se concretó de manera satisfactoria para ninguna de las partes, se cobraron igualmente las comisiones completas tanto al arrendador como a los arrendatarios. Solicité revisar la situación y evaluar una devolución, lo que inicialmente fue ofrecido, pero luego no prosperó, quedando finalmente sin respuesta.
Mi sensación final fue de poca gestión posterior y escaso acompañamiento frente a un problema que afectó a todas las partes involucradas.
Comparto esto únicamente como experiencia personal para que otros propietarios aclaren muy bien las condiciones antes de firmar.